C226: Déjame cargarlo.
El hijo de Ámbar finalmente logró salir de la incubadora. Su evolución había sido constante y favorable, hasta el punto de que los médicos ya no tenían dudas: el pequeño estaba estable, respiraba por sí mismo y no presentaba ninguna complicación.
El doctor se los explicó con calma, asegurándoles que podían llevárselo a casa, aunque debían cumplir con controles médicos regulares y mantenerse atentos a cualquier señal inusual. No obstante, fue claro al afirmar que el peligro había quedado atrás y