C205: Lo hago por mi hija.
Vidal quedó profundamente desconcertado por las palabras de Alaska. No era solo el contenido de lo que decía, sino la naturalidad con la que lo pronunciaba, como si todavía existiera una lógica posible dentro de aquel caos.
Ella volvió a mirarlo con desesperación.
—Vidal, por favor —insistió—. Respóndeme. ¿Vas a entregarme a la policía?
Él no contestó. Permaneció en silencio con la mirada perdida en algún punto indefinido, mientras su mente comenzaba a trabajar con una rapidez angustiosa.
No er