C198: Tu relación con él pende de un hilo.
Alaska frunció el ceño, y su mirada se volvió aún más firme de autoridad que parecía envolver todo su ser. Su voz, profunda y decidida, resonó en la habitación, haciendo que Layla por un instante sintiera cómo un escalofrío le recorría la espalda.
—No voy a permitir que te metas con él —declaró Alaska—. Te atreviste a insultarlo, y a insultarme a mí, y eso ya es demasiado. Pero a decir verdad, lo que digas sobre mí me resulta completamente irrelevante. Sin embargo —añadió, acercándose un paso más hacia Layla, marcando cada palabra con énfasis—, lo que digas sobre él, eso sí me preocupa, y me molesta profundamente.
Layla la miró fijamente, en lo que Alaska prosiguió.
—Además, te atreviste a amenazarlo —agregó—. ¿Quién te crees que eres para afirmar que puedes arruinarle la vida si no sigues recibiendo el beneficio de esta habitación? No eres nadie. Eres una mosca muerta, completamente insignificante, sin dinero propio, sin apoyos reales. Se supone que provienes de una familia decente,