C124: No voy a perderte.
Ámbar cruzó el umbral de su dormitorio, empujó la puerta con una brusquedad desesperada y se precipitó hacia el baño. No tuvo tiempo de pensar, ni de respirar siquiera: cayó de rodillas frente al inodoro y empezó a vomitar con una violencia que la desgarraba por dentro.
El cuerpo entero le temblaba; el estómago se le contraía una y otra vez, como si quisiera expulsar no solo el contenido de sus entrañas, sino también la escena que la había lacerado hacía unos instantes. Un sudor frío le perlaba