"Vamos", dice Tatum, rodeando con la mano la cintura de Tatiana, alejándola de Antonio y Leila y, mientras lo hace, le dirige una mirada rápida pero tranquilizadora.
Una mirada sin palabras pero que grita las palabras "te tengo" a Leila y su piel se eriza de repente. Una oleada de alivio la recorre desde la coronilla hasta la planta de los pies.
Una pequeña sonrisa de gratitud se dibuja en sus labios, pero la esconde rápidamente, sabiendo que Antonio la está observando, no sin antes robarle ot