Los gritos de la multitud pidiendo la muerte de Antonio son un rugido ensordecedor. Pero Antonio se levanta, su corona torcida, ladeada, una parodia de su gloria, su sangre de licántropo ardiendo en sus venas.
Sus ojos están abiertos con desafío, fijos en Tatum. "¡Basta!", ruge, silenciando a la multitud. "Exijo un duelo de lobos, uno a uno, Tatum. A muerte". Su voz tiembla con amenaza. "Si gano, tú, Leila, Amara, todos los rebeldes, morirán por traición. Si pierdo, bueno...", sonríe, mostrando