El gran salón del palacio está sumido en una celebración. Los pilares de mármol se cubren con estandartes de plata y oro.
Semanas después de la caída de Antonio, el reino se reúne para una coronación. El aire está lleno de esperanza. Candelabros de cristal proyectan prismas sobre el suelo de mosaico, donde las rosas, blancas para la paz y rojas para el sacrificio, forman un camino hacia los tronos gemelos.
Nobles vestidos de terciopelo y plebeyos con sus mejores galas inundan la sala, con los