Fragmentos y secretos
La penumbra del cuarto era espesa, casi palpable, como si la oscuridad misma se aferrara a las paredes cubiertas de viejos retratos y polvo. La única luz provenía de una vela temblorosa sobre la mesa de madera, proyectando sombras oscilantes que daban la impresión de moverse por sí solas, como si guardaran vida propia. Ethan sostenía en sus manos los tres fragmentos del espejo, sus bordes afilados cortaban suavemente la piel de sus dedos, pero ni siquiera ese leve dolor l