El lugar de los susurros
Ana
No pensé que volvería a ese lugar.
El camino hacia la vieja casa estaba lleno de baches, rodeado de árboles que parecían retorcerse al paso del auto. Ethan manejaba con el ceño fruncido, los nudillos blancos alrededor del volante, mientras León iba en el asiento trasero, con la mirada fija en la ventana, sus labios moviéndose en un murmullo que no podía escuchar.
Yo solo sostenía la pequeña muñeca rota que había encontrado en mi cajón esa mañana.
No sabía por qué la