Voces en la oscuridad
La noche no era más que un velo oscuro que ocultaba secretos inconfesables, tan espeso que incluso el aire parecía difícil de respirar. Después de nuestra última conversación frente al espejo, la tensión se había instalado en cada rincón de la casa de Ana, como una presencia invisible que respiraba con nosotros, vigilándonos.
Me desperté abruptamente, empapado en sudor frío, con la sensación de que alguien me llamaba, un susurro apenas audible que parecía nacer del mismo a