Ecos del pasado
La noche parecía haberse tragado el mundo entero, dejando solo un silencio pesado y un aire cargado de presagios. La casa de Ana, normalmente un refugio, se sentía ahora como una trampa invisible, un laberinto de sombras que acechaban en cada rincón.
Nos sentamos frente al espejo antiguo, ese que había despertado todo, con sus bordes tallados en madera oscura y desgastada, reflejando no solo nuestras imágenes, sino algo mucho más profundo y perturbador.
—¿Sabes lo que dicen? —An