Sofía
La mañana es pálida, pálida como una verdad que no se quiere enfrentar.
Casi frágil, casi falsa.
Pero todo en mí es cortante, árido, agrietado por todas partes como una tierra que no ha conocido la lluvia en semanas.
Permanezco acostada un largo momento, la respiración suspendida, la mirada fija en el techo que realmente no veo, y siento, detrás de mí, el calor constante de Elio, su presencia demasiado cerca, demasiado densa, demasiado real para ser ignorada, incluso si no se mueve, inclu