Elio
El silencio es más pesado que todo.
Es denso.
Aplastante.
Un silencio que me engulle, que me aprieta la garganta, que me hace respirar apenas.
Pero no sé si es este silencio el que me mata, o este vacío.
Este vacío donde ella ya no está.
Este vacío donde nunca volverá a estar.
Me incorporo lentamente, aún acostado, la piel todavía marcada por el calor de su cuerpo, el olor de su perfume pegado a mis sábanas. Pero no queda nada de ella.
Nada de lo que fuimos, de lo que hicimos.
Mis manos ti