La respiración de Serena se aceleraba mientras sentía el peso de Dante sobre ella. Sus labios aún ardían por la intensidad de los besos que habían compartido, y el calor en su piel era casi insoportable. Nunca pensó que se sentiría así, tan viva, tan vulnerable y al mismo tiempo tan segura en los brazos de alguien.
—Dante… —susurró apenas, con la voz quebrada entre miedo y anhelo.
Él la miraba fijamente, como si buscara permiso en sus ojos, como si necesitara asegurarse de que ella también querí