La caravana blindada salió de Zhar aún bajo la sombra azulada del amanecer. Los vehículos avanzaban como bestias de acero, rugiendo sobre el terreno áspero mientras el viento helado golpeaba los paneles reforzados. Mikhail iba en el vehículo principal, sentado frente a Isabella, que mantenía la mirada baja. A su derecha estaba Dante, serio, en silencio; a la izquierda, Caterina, revisando mapas holográficos y rutas marcadas por el infiltrado que habían capturado.
El interior del transporte vibr