La música cambió de tono cuando los camareros retiraron los últimos platos del banquete. Un murmullo recorrió el salón cuando los músicos comenzaron a interpretar una melodía más suave, llena de violines y piano. Era la señal: el baile de los novios marcaría el inicio de la verdadera recepción.
Serena se levantó de la mesa principal, su vestido rojo brillando bajo las lámparas de cristal. Dante, con el porte de un general y el rostro descubierto que tantos creían muerto, le ofreció su mano. Ell