La noche había caído como una cortina pesada sobre el complejo, pero el ambiente dentro del búnker no era más liviano. Había un silencio espeso, pregonado por respiraciones tensas y el leve zumbido de las máquinas que seguían corriendo análisis sobre los restos de la intervención donde casi pierden a Serena. Ese “casi” seguía siendo un filo apretado contra el corazón de todos.
Dante estaba sentado frente a la pantalla, aunque no veía absolutamente nada de lo que tenía enfrente. Solo la imagen r