Camila se sentó en su nuevo escritorio y dejó escapar un suspiro. Sus manos recorrieron lentamente la superficie, observando los documentos que Patricia había dejado organizados. Todo estaba en su lugar, impecable… como debía estar.
Pero su mente la traicionó.
Recordó.
Recordó su primer día en la empresa Ferrer. Recordó la impresión que le causó ver a Alejandro en persona, la confusión, los encuentros tensos, y… lo que vino después.
Una punzada de dolor le atravesó el pecho. No podía evitarlo.