Uno de los Méndez, el de mirada más analítica, desvió la vista hacia Camila, quien hasta ahora solo había tomado notas.
—¿Y usted qué opina, señorita? —preguntó con interés—. Nos ha estado observando con mucha atención.
Camila sintió de inmediato la mirada de Adrien sobre ella. Él no dijo nada, pero con un leve asentimiento le dio permiso para responder.
Respiró profundo y sonrió con seguridad antes de hablar:
—Señores Méndez, entiendo sus preocupaciones. No es fácil confiar en una nueva ali