Camila miró a su madre con tristeza.
—Madre, vine a despedirme de usted… —dijo Camila con la voz entrecortada.
Su madre la miró con el corazón apretado.
—¿Despedirte? ¿A dónde piensas ir, hija?
—Tengo pensado viajar —respondió Camila, tratando de sonar firme—. Si me quedo aquí, es posible que Alejandro aparezca en cualquier momento.
—¿Y si lo hace?
Camila suspiró, desviando la mirada.
—Si llega a venir, dile que me fui… y que no sabes dónde estoy. Dile que no me busque, que haga como si yo nunc