Los periodistas ajustaron sus micrófonos y cámaras, listos para transmitir la conferencia en vivo. Ricardo hizo una señal con la mano, indicando que todo estaba preparado.
Alejandro entró con paso firme, acompañado de Margaret, su padre Carlos y su tío Óscar. Sin decir una palabra, tomó una silla y la acercó para que Margaret se sentara. Luego, él se acomodó a su lado.
El murmullo en la sala se detuvo cuando uno de los periodistas, sosteniendo su micrófono, habló en voz alta:
—Estamos listos. E