Alejandro estaba en su oficina, sumido en la revisión de unos documentos cuando la puerta se abrió sin previo aviso. Levantó la vista y vio a su padre entrar con paso firme.
—¿Qué sucede, papá? —preguntó sin levantar demasiado la voz.
Carlos cerró la puerta tras de sí y lo miró con seriedad.
—Quiero hablar contigo sobre Camila.
Alejandro suspiró con resignación y cerró la carpeta que tenía entre las manos.
—Dime, te escucho.
Carlos avanzó hasta quedar frente a su escritorio, con los brazos cruz