Mientras cenaban, Alejandro levantó la mirada y observó con atención a la madre de Camila y a la pequeña, quien comía con entusiasmo. De pronto, Alejandro le guiñó un ojo a la niña, provocándole una sonrisa tímida.
Luego, tomó un bocado de la comida preparada, asintiendo con aprobación.
—Está muy rica esta cena, amor —dijo de manera inesperada mientras tomaba la mano de Camila y la besaba con un gesto elegante.
Camila se quedó congelada por un momento, sin saber cómo reaccionar. Sintió las mira