Alejandro cruzó los brazos mientras observaba cada rincón de la sala principal de la casa recién adquirida. Camila, aún algo nerviosa, recorría con la mirada las paredes decoradas con tonos cálidos y detalles elegantes.
—Bueno, ¿qué te parece si hacemos que esta casa parezca realmente un hogar? —dijo Alejandro de repente, rompiendo el silencio.
Camila lo miró, desconcertada.
—¿Un hogar? ¿A qué se refiere, señor Ferrer?
Alejandro caminó hacia el ventanal y se giró para enfrentarla.
—Es simple. E