Cuando llegaron a la primera casa, Camila bajó del auto y quedó completamente maravillada. Frente a ella se alzaba una enorme propiedad con un diseño moderno, ventanales amplios y rodeada de jardines perfectamente cuidados. El aire olía a flores frescas, y el sonido de una fuente cercana llenaba el ambiente de tranquilidad.
—Es... demasiado hermosa —dijo Camila casi en un susurro, todavía con los ojos bien abiertos mientras caminaba hacia la entrada.
Alejandro, que estaba detrás de ella, sonrió