—¿A qué te dedicas, niña? —preguntó Isabel mientras tomaba asiento en uno de los sillones de la sala, con una mirada que examinaba cada gesto de Camila.
Camila se sentó cuidadosamente al lado de Alejandro, respiró hondo y respondió con más confianza de la que sentía por dentro.
—Estoy estudiando los fines de semana, señora Ferrer. Además, trabajo para ayudar a mi familia.
Carlos sonrió levemente, apreciando la determinación de la joven.
—Eso habla muy bien de ti, Camila. No es fácil trabajar y