La música suave del salón resonaba en las paredes del lujoso lugar mientras los invitados charlaban animadamente, ajenos a la tensión que comenzaba a formarse en la atmósfera. Andrés y Ricardo llegaron puntuales, vestidos con trajes oscuros y porte firme. Cruzaron el salón con determinación, sus miradas buscando entre la multitud.
Fue Ricardo quien lo divisó primero, de pie cerca de una mesa con copa en mano y una expresión que no lograba disimular su concentración. Alejandro alzó la mirada y l