Al día siguiente, Alejandro se encontró en su oficina, reunido con Ricardo y los oficiales encargados de la investigación sobre la muerte de Camila. Los documentos y pruebas recopiladas estaban sobre la mesa, y la tensión en el ambiente era palpable. Alejandro suspir al ver que todo estaba saliendo perfectamente bien.
—Quiero que todo esto se maneje con la máxima discreción. No quiero que se convierta en un escándalo —dijo Alejandro, mirando al oficial a cargo.
—No se preocupe, señor Ferrer. Se