La cena había terminado con una sensación de paz y alegría que pocas veces se sentía en aquella casa. Las risas se mezclaban con las voces suaves de los invitados, mientras todos salían del comedor con sonrisas genuinas. El ambiente, cargado de afecto, parecía un pequeño respiro entre tantas tormentas pasadas.
Isabella ayudaba a la servidumbre a recoger la mesa, mientras Carlos charlaba con Óscar en la sala sobre los viejos tiempos. Sandra subía a acostar a Melody, y Emma acompañaba a su esposo