Camila seguía abrazada a Adrien, sollozando contra su pecho, sintiendo un dolor que no lograba comprender del todo. Sus lágrimas empapaban la camisa de él, pero Adrien no hizo el más mínimo ademán de apartarla. Solo la sostenía, acariciándole la espalda con ternura infinita, como si su calor pudiera ahuyentar las tormentas que asolaban su alma.
Su mente era un torbellino de preguntas sin respuesta. ¿Por qué haría algo así? ¿Qué habría sido tan grave como para obligarla a cambiar su identidad? ¿