Confesiones en la pista
Irma parpadeó, sorprendida, y volvió su rostro hacia él. Sus miradas se encontraron, tan cerca que podía ver la intensidad de esos ojos oscuros, el brillo que aún conservaban a pesar de las cicatrices emocionales.
Por un segundo, el mundo pareció detenerse. La música, las voces, todo se volvió un murmullo lejano.
Irma sintió que podía perderse en esa mirada.
No muy lejos, Andrés los observaba. Al ver la cercanía de ambos, sonrió para sí mismo. No dijo nada, no hizo ningú