Una noche diferente
El auto de Andrés se estacionó junto a la acera, justo frente a un edificio de fachada discreta pero moderna, iluminado con luces de tonos azulados y neón suave. Alejandro e Irma descendieron primero. Irma, radiante en un vestido ligero de color lavanda, sonando cuando Alejandro, en un gesto caballeroso, le ofreció su brazo.
—¿Me permites? —dijo él, con una media sonrisa.
Irma, sorprendida pero feliz, aceptó de inmediato, entrelazando su brazo con el de él. Sentir su proximi