Camila, con la puntualidad que siempre la caracteriza, se dirige a la cafetería de empleados a la hora del almuerzo. Lleva su bolso al hombro y en sus manos una pequeña libreta donde ha estado anotando las tareas pendientes del día. Al entrar, observa el amplio espacio lleno de mesas, donde varios empleados ya se encuentran comiendo y conversando animadamente.
—Este lugar es enorme —murmura para sí misma, mientras escanea la sala en busca de un lugar libre.
Finalmente, encuentra una mesa cerca