Mientras Camila se alejaba, Andrés la observó con una sonrisa astuta en el rostro. No podía negar que la joven tenía algo especial: esa mezcla de humildad y determinación que la hacía distinta a las personas con las que solía tratar.
—Es muy hermosa… —murmuró para sí, pensando en las posibilidades que eso le traía a la mente. Quizás esa muchacha que acababa de conocer podría ser útil en más de un sentido.
Una idea comenzó a formarse en su mente, y en ese instante decidió que prestaría más atenc