Enemigos en la sombra
El edificio Ferrer Corporativo se alzaba imponente en medio de la ciudad, sus amplias cristaleras reflejaban el cielo nublado de esa mañana pesada. Alejandro estacionó su automóvil en el lugar de siempre, apagó el motor y se quedó unos segundos en silencio, respirando profundamente mientras apretaba el volante. Luego, con un leve movimiento de cabeza, como si se obligara a sí mismo a seguir adelante, salió del vehículo.
Apenas puso un pie en el vestíbulo, fue recibido por