EL ANUNCIO QUE QUEBRÓ SU ALMA
Los pasillos del hospital estaban en completo silencio, solo interrumpidos por el sonido de pasos apresurados y el incesante pitido de las máquinas que mantenían con vida a los pacientes. La tensión se respiraba en el ambiente. En una de las habitaciones, los doctores enviados por Álvaro terminaban su labor. Habían preparado todo para hacer creer que Camila había muerto. Uno de ellos salió al pasillo con el rostro serio y se acercó a la enfermera encargada.
—Por fa