Adrien se quedó inmóvil junto al cuerpo de Camila. Sin darse cuenta, sus lágrimas comenzaron a caer, deslizándose lentamente por su rostro. Su pecho se agitaba por la impotencia, por el dolor que le perforaba el alma. Apretó los puños con fuerza y cerró los ojos, como si al hacerlo pudiera detener el temblor que se apoderaba de su cuerpo.
Alejandro, con la mirada enrojecida y la respiración agitada, lo vio inclinarse sobre ella y sintió una punzada de rabia e indignación recorrer su cuerpo. Dio