Un juego peligroso
El whisky se deslizó lentamente por el cristal del vaso mientras Álvaro lo giraba entre sus dedos. La luz tenue de la suite presidencial arrojaba sombras sobre su rostro marcado por la experiencia y la arrogancia de un hombre acostumbrado a obtener lo que deseaba. Margaret acostada sobre el pecho de Álvaro, cubiertos con una sábana de seda roja rozando el suelo de madera. Su expresión reflejaba frustración y deseo de venganza.
—Cuéntame, ¿cuál es la situación? —preguntó Álvar