Una jugada peligrosa
Margaret se quedó pensativa mientras sus dedos recorrían el pecho de Álvaro con lentitud, dibujando figuras imaginarias sobre su piel caliente. Su respiración era pausada, pero en su mente, el caos reinaba. Cada palabra, cada información obtenida, le daba vueltas en la cabeza. Algo no encajaba.
Álvaro la observó en silencio, disfrutando del roce de sus manos, pero notando la tensión en su mirada. Encendiendo un cigarro, dio una calada profunda antes de hablar.
—Haré unas ll