Después de ver las grabaciones, Alejandro comprendió finalmente la verdadera personalidad de Laura.
La rabia comenzó a hervir en su interior.
Sin perder tiempo, se volvió hacia Candy y Luisa.
—Quédense con Miranda.
No quiero que esté sola ni un momento.
—Ve tranquilo —respondió Candy—. Nosotras estaremos aquí.
Antes de marcharse, Alejandro se acercó al médico.
—Doctor, ¿Miranda está estable?
—Sí. Por fortuna logramos estabilizarla a tiempo.
Ahora debemos observar su evolución, pero ya no corr