Después de semanas de angustia, lágrimas e incertidumbre, el momento que todos habían estado esperando finalmente había llegado.
Miranda había despertado.
Los médicos continuaban revisando mientras Alejandro permanecía a su lado sin soltarle la mano ni un solo instante.
Thiago observaba todo desde un rincón de la habitación, emocionado y confundido al mismo tiempo.
Quería correr a abrazar a su madre, pero entendía que todavía estaba débil.
Uno de los médicos terminó de revisar los monitores y s