La difamación contra Miranda no era algo nuevo. En el pasado, Laura ya había intentado desprestigiarla utilizando fragmentos de su antigua vida, pero esta vez la situación era mucho más delicada.
Miranda no podía defenderse.
Estaba en una cama de hospital, luchando por despertar del coma mientras cientos de personas comentaban y juzgaban su pasado en redes sociales y medios de comunicación.
Muchos aprovechaban su estado para atacarla sin piedad.
Aquella mañana, Alejandro recibió la llamada de u