Los días pasaron con normalidad en la mansión Villarreal.
Alejandro volvió a hacerse cargo de la empresa, mientras que Miranda continuaba recuperándose poco a poco. Cada día se sentía más fuerte y con más energía.
Hasta que finalmente llegó el momento de regresar al trabajo.
Aquella mañana, Miranda se preparó con entusiasmo.
Después de tanto tiempo lejos de la oficina, extrañaba la rutina, los documentos, las reuniones e incluso el constante movimiento de los empleados.
Al llegar al edificio, m