Después del incidente en la sala de juntas, Laura regresó con un cambio de ropa que había solicitado desde el hotel.
Aunque intentó mantener la compostura, la humillación que sintió al quedar empapada frente a todos seguía presente en su interior.
Al entrar nuevamente a la sala, su mirada se cruzó con la de Candy.
Candy le dedicó una sonrisa inocente.
Laura comprendió de inmediato que aquel supuesto accidente no había sido tan accidental como parecía.
Sin embargo, decidió guardar silencio.
No