Miranda llegó conmocionada al apartamento donde ahora vivía con su hijo y su amiga Candy. Apenas entró, abrazó con fuerza a Thiago y luego le agradeció a Candy por haber estado pendiente del niño.
Su amiga notó de inmediato el estado en el que se encontraba y le preguntó cómo le había ido en el trabajo.
—¿Qué pasó, Miranda? Te ves pálida…
Miranda tragó saliva antes de responder:
—Mi jefe… el señor Alejandro Villarreal…
es el mismo hombre que estuvo conmigo aquella noche en la habitación.