Al ver que aquella mujer no aparecía por ningún lado, Alejandro decidió abandonar el club y regresar a su mansión.
Durante todo el camino, la frustración y la ansiedad lo acompañaron. No entendía cómo una desconocida había logrado meterse de esa manera en sus pensamientos.
Por otra parte, Miranda estaba en su apartamento acostando a Thiago. Había tenido un día pesado en la oficina y el cansancio se reflejaba en su rostro. Apenas logró dormir al pequeño, se dejó caer sobre el sofá, intentando d