La celebración fue llegando poco a poco a su fin. Los invitados comenzaron a despedirse entre abrazos, buenos deseos y sonrisas sinceras.
La pequeña Gala dormía plácidamente en los brazos de Miranda, ajena a toda la alegría que había reunido a su familia.
Antes de marcharse, Candy y Luisa se acercaron una vez más a Alejandro y Miranda.
—Gracias por hacernos parte de este momento tan especial —dijo Candy con la voz entrecortada.
Miranda negó con una dulce sonrisa.
—No. Somos nosotros quienes deb