El teléfono vibró sobre el escritorio, sin ninguna gana lo tomo y Mamá se le ilumino en la pantalla….colgo
El teléfono volvió a vibrar, insistente.
Contestó al tercer intento.
—¿Que?
La voz de su madre sonó seca
—Tienes que venir a la casa.
Él cerró los ojos un segundo.
—No es buen momento —dijo—. Hoy no.
—No te pregunté si era buen momento —respondió ella—. Es asunto familiar. Tu padre y yo te estamos esperando.
Martín apretó la mandíbula.
—Mañana —insistió—. Podemos hablar