Claudio se quedó quieto con el teléfono en la mano, pensativo, mirando la pantalla sin decir nada, Rita y Jhoana se miraban entre ellas, confundidas, sin entender bien a qué se referían, pero Joaquín sí sabía perfectamente de qué estaban hablando, reconocía ese nombre y todo lo que implicaba.
El silencio se hizo pesado unos segundos, como si el pasillo se hubiera encogido, hasta que Don Alejandro intentó meter algo de calma.
—Yo también envié más gente a buscarla —dijo, tratando de sonar firme—