Aura caminaba por el jardín principal de la mansión, buscando una forma de poner sus pensamientos en orden.
El beso con Alexein había trastocado su cordura a un punto de no retorno. Su mente, cuerpo y corazón danzaban en un caos y armonía que no entendía, pero que nada podía interrumpir.
Llevaba días rememorando aquel momento y cada vez estaba más convencida que su corazón ganaría aquella batalla.
Daniel tenía razón... Se merecía ser feliz, pero el miedo, el miedo seguía jugando en su contra.
H